“Nadie ha abandonado nuestra unidad, excepto en una bolsa para cadáveres” señaló la mujer entre lágrimas.

Aleixandrea Macias, una enfermera que trabaja en cuidados intensivos de un hospital de Texas, Estados Unidos, se ha viralizado por su crudo testimonio.

“No he publicado una verdadera actualización en días porque no pude encontrar nada positivo que decir. Intenté desde el jueves cambiar mi perspectiva y ser un rayo de luz en este tiempo oscuro, pero sigo siendo golpeada” comenzó escribiendo.

Y continuó: “Nunca había visto algo como esto antes, nunca he cuidado de alguien tan saludable pero al mismo tiempo tan enfermo mortal”.

Para profundizar: “He estado trabajando en una UCI improvisada durante días porque no había otras enfermeras para el personal de la zona. No hay suficiente personal a pesar de que tenemos gente nueva a diario, no suficiente personal experimentado (porque ¿quién en la tierra puede ser experimentado para este nivel de enfermos?), no hay suficientes suministros”.

“No puedo contar las veces que he oído „bien podríamos intentar hacer esto, pero no tenemos esto””señaló.

La mujer aclaró que no es fácil trabajar en la UCI, sin embargo está consciente que es el momento para poder ayudar y que podría arrepentirse yéndose de ahí.

Y detalló crudamente: “Por supuesto que no podemos compartir información del paciente, pero estando en un entorno de UCI estoy manteniendo a mis mismos pacientes día tras día hasta que mueran. Nadie ha salido de nuestra unidad, excepto en una bolsa de cadáveres”.

Además señaló que la mayoría de sus pacientes son de habla hispanos, por lo que además deben hacer un esfuerzo mayor para explicarles en español los pasos a seguir, aunque asegura que “es mejor que ellos no entiendan nada”.

“He visto a pacientes llegar a nuestra unidad aún no sedados ni ventilados, pero en extrema angustia respiratoria y más allá de miedo. He explicado lo que COVID está haciendo a su cuerpo, cuáles son los riesgos de ser entubados vs no, y he escuchado como estas personas han llamado a sus familiares por última vez antes de ser entubados” agregó.

Y detalló: “Después de que están sedados, sus pertenencias personales siguen ahí. Sus teléfonos todavía suenan. Eso es lo peor es escuchar los teléfonos sonar sabiendo que alguien está llamando y rezando para que respondan solo una vez más”.

Esta gente no es vieja. Ellos son jóvenes. Muchos sin problemas médicos. Gente fuerte, físicamente en forma” explicó, agregando: “Este virus mata a la gente. Todos mueren en algún momento, solo ha sido un juego de ver cuánto tiempo podemos mantenerlos medio vivos. Siento que nuestros esfuerzos son inútiles”.

Además menciona la frustración que siente al no poder ayudarlos mejor, sin embargo hace todo lo que puede.

“Cuando sus cuerpos finalmente dejan de luchar, los colocamos en una bolsa de cadáveres. He visto a cientos de personas morir como enfermera, pero suelen estar rodeados de seres queridos o nos damos tiempo familiar para verlos para decir adiós”, señala.

Y agrega que con coronavirus es diferente porque “no hay cierre para nadie en esto. No puedo explicarte lo mal que duele esto, lo real que es esto, y lo asustado que estoy sabiendo que podría llegar a ser así en mis propias ciudades natal”.

Finalmente concluye: “Me duele tanto el corazón esta noche por estas familias que han perdido a la gente demasiado pronto, para aquellos que están enfermos y absolutamente aterrorizados, y para todos los que seguramente tendremos alguna forma de estrés postraumático después de que esto termine”.